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A base de cálculos meticulosos y garantizados por Juan Esteban Pizarro

Miércoles 11 de marzo 2026

No hay nada como encontrar tu nueva obsesión, descubrir entre la infinidad de contenido algo que parece ser tuyo y de nadie más. Algo que no se te recomendó en base a la recursividad digital en la que naufragamos a diario, algo que desconocías y con lo que puedas comenzar una relación nueva y personal.

Hay una estadística que escuché alguna vez en algún lugar, un medio digital probablemente, la cual dice que desde ~en promedio~ los 30 años la gente deja de escuchar música nueva. Con o sin fuente, le temo a esa idea. ¡La capacidad de ser deslumbrado ha de ser protegida a toda costa!

A medida que comodificamos el arte y lo arrollamos hacia un canal único, en donde la radio es hecha a mi medida y mantenernos en loop es prioridad N°1, es fácil olvidarnos de que existe un trabajo humano por detrás. Que no son solo unos y ceros transmitidos desde granjas de servidores a través cables que viajan kilómetros y kilómetros bajo el mar.



Optar por un primitivismo análogo tampoco parece una opción viable a este olvido, la competencia a 45 minutos de música a 33.3 revoluciones por minuto impresas sobre plástico ofrece una variedad infinita con excelentes planes grupales y no está del todo por la decomodificación del arte. El acceso a la música no debe ser un impedimento para ella, sin embargo, la irreal inmediatez puede dificultar su valorización.

No está de más insistir que el arte es un producto desde mucho antes que la era digital y ese no es realmente el problema central aquí. El problema pareciera ser que cada vez es más difícil impresionarse, encontrar una propiedad original o simplemente llegar por coincidencia a algo completamente novedoso. Encontrar el “desconocido, desconocido” que Mark Froysth menciona en su breve ensayo “Desconocido, desconocido” no se trata de deambular entre cosas parecidas o lo desconocido de un artista previamente conocido. Se trata de encontrarse con algo que uno ni si quiera sabía que desconocía su existencia.

Hoy en día podemos encontrar reseñas y recomendaciones por Kg, no me cuesta nada seguir llenando mis listas de cosas para ver/leer/escuchar, conocer de nombre y seguir adelante. Y en honor a las listas siempre crecientes, un par de recomendaciones:

  • Cómo funciona la música – David Byrne.Una guía completa y multidimensional a cómo opera la música desde el ámbito de la industria a la experiencia, escrita por un músico que se ha dedicado toda su carrera a explorar las músicas lejos de su alcance.
  • “Sinfonía” – Luciano Berio.La técnica de recorte del 3er movimiento es tan vigente hoy que puede ser un buen primer paso hacia la música de orquesta contemporánea.
  • “El país fértil” – Pierre Boulez.A pesar del tecnicismo a veces presente en este ensayo, el compositor y director de orquesta francés deja claro no solo su aprecio por la obra de Paul Klee, si no que también como medios artísticos diferentes se comunican.
  • “The Decline of Western Civilization Pt 1 y Pt 3” - Penelope Spheeris.Una serie de documentales (la 2da parte es omitida a propósito por ser fome) que explora la escena punk y a sus jóvenes en L.A. durante a fines de los 80’ y mediados de los 90’ de manera intima.
  • “Más brillantes que el sol” – Kodwo Eshun.Combinando todos los términos propios, del afro futurismo y el Hip-Hop, Eshun deja clara la relación entre décadas de géneros musicales e influencias que se arraigan en algo más profundo que la música.
  • “Desconocido, desconcido” – Mark Froyth.Un hilarante ensayo acerca de como hay tanto aún por conocer y explorar.
  • “The 50 Best Ambient Albums of All Time” – Pitchfork. A pesar de no agradarme tanto la revista hoy en día, he vuelto constantemente a esta lista desde que salió y me ha acercado de formas directas o indirectas a muchos artistas de música ambiental en los últimos años.
Pero la pregunta se mantiene ¿qué se hace entonces? Correr a nuestra sala SCD más cercana, revisar las carteleras de nuestros teatros, mantenerse dispuesto a la novedad y decepción maravillosa de lo desconocido. Recordar que, a pesar de no quedar mucho terreno inexplorado en el mundo, tenemos casi infinitas obras de arte. Es nuestro el agrado de poder buscar hasta encontrar la novedad, el beneficio de equivocarse, encontrar lo que no te gusta y así distinguir con mayor certeza lo que sí. Hoy la misión es encontrar, y si alguien me pregunta cómo lo haría, le diría que jamás a base de cálculos meticulosos ni garantizados.

Juan Esteban Pizarro

Librero Librabooks