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El cine chileno y su reconocimiento en los grandes festivales europeos por Ignacio Maldonado

Miércoles 21 de enero de 2026

Desde hace años, el cine chileno es seguido y premiado por grandes festivales europeos. Nuestras historias, formas y estéticas despiertan el interés de jurados internacionales, que han respaldado con premios a cintas que retratan tanto hitos históricos del país como experiencias personales —reales o ficticias—, reflejando realidades tan humanas como universales.

Por eso, haremos un breve recorrido por películas nacionales que han llevado el nombre de Chile a Cannes, Berlín y Venecia, consolidando una presencia constante en los principales escenarios del cine de autor.

Chacal de Nahueltoro (1969) – Berlín
La cinta, nació a partir de uno de los crímenes más atroces de la historia del país. Dirigida y escrita por Miguel Littin, terminó convirtiéndose —para muchos— en la mejor película chilena de todos los tiempos. No se limita a reconstruir el crimen, sino que se adentra en las condiciones sociales y humanas de su protagonista, ampliando el relato hacia una reflexión sobre educación, marginalidad y responsabilidad colectiva.
Presentada en el Festival de Berlín, fue premiada por la crítica internacional y por el Jurado Ecuménico, destacando su potencia narrativa y su mirada profundamente humanista.

La Frontera (1991) – Berlín
Dirigida por Ricardo Larraín y escrita junto a Jorge Goldenberg, La Frontera se sitúa en los años finales de la dictadura chilena, pero opta por una aproximación alegórica y poética antes que frontal. La historia sigue a un profesor relegado al sur del país, donde entra en contacto con una comunidad marcada por la soledad, la memoria y la resistencia.
La cinta obtuvo el Oso de Plata en el Festival de Berlín. Allí valoraron su delicadeza narrativa y su capacidad para abordar un contexto político complejo desde lo íntimo y lo humano.

Taxi para Tres (2001) – Venecia
Bajo la dirección de Orlando Lübbert, Taxi para Tres mostró una mirada distinta al cine social chileno de fines de los noventa: una historia que aparenta ser liviana, pero que esconde una crítica aguda a la precariedad y al azar como motores de la vida cotidiana.
El Festival de Venecia la premió por su equilibrio entre humor, tensión y comentario social, destacando su guion preciso, su ritmo narrativo y la forma en que retrata la frágil moral de sus personajes.


El Club (2015) – Berlín
El festival alemán parece ser tierra fértil para el cine chileno y la cinta dirigida por Pablo Larraín se inscribe como una etapa madura del cine nacional contemporáneo. La película aborda la convivencia de un grupo de sacerdotes en una casa aislada, donde el encierro revela una atmósfera opresiva y perturbadora, mostrando que esa casa en realidad es una jaula de monstruos.
Berlín le otorgó el Gran Premio del Jurado, destacando su puesta en escena y su capacidad para incomodar sin excesos.

Muchas otras cintas chilenas han brillado en festivales internacionales, como Gloria (2013), El botón de nácar (2015), Una mujer fantástica o La misteriosa mirada del flamenco. Todas confirman una cualidad clave del cine chileno: la capacidad de tratar temas universales desde una mirada íntima, honesta y profundamente humana.

 

Ignacio Maldonado

Creador de Onda Cine

Fotografía portada: Película «Chacal de Nahueltoro»

Fotografía: Película «Taxi para Tres»