Este libro examina el sistema de educación superior de los Estados Unidos a través de un modelo construido a partir de "la recopilación y análisis de evidencias empíricas acerca de la situación de veintiséis instituciones" universitarias. Sus autores muestran que "las decisiones estratégicas y financieras de las universidades surgen del perfil y las metas de cada institución", y que su impacto se manifiesta en dos valores centrales: reputación y prestigio.