+10 años leyendo junto a ustedes
  • Inicio
  • Blog
  • ¡Escándalo último minuto! Así fue la brutal venganza de los escritores que Chile olvidó premiar

¡Escándalo último minuto! Así fue la brutal venganza de los escritores que Chile olvidó premiar

¡Escándalo último minuto! Así fue la brutal venganza de los escritores que Chile olvidó premiar
Miércoles 23 de septiembre 2026

En el poema-canción “Poetas Vivos V/S Poetas Muertos”, Mauricio Redolés relata un ficticio partido de fútbol que enfrentaba a los poetas vivos contra los poetas muertos de mediados de los años 90’. La más reciente contratación de los fallecidos era entonces el gran Jorge Teillier, quien brillaba con un golazo en los últimos minutos para sellar la aplastante victoria por 8 a 2.

(Cabe precisar la necesidad de actualización del partido, ya que en las últimas décadas el poder de contratación del equipo Poetas Muertos ha aumentado considerablemente… tarea pendiente para Don Redo)

Pienso, no obstante, que habría que hacer otro partido: Premios Nacionales V/S Eternos Candidatos…

En el Estadio Olimpo de Los Andes se juega el partido inédito entre Premios Nacionales y Eternos Candidatos. Los locales, laureados, vestidos de azul y blanco, forman con un excéntrico 3-4-1-2: al arco, el imbatible Carlos Droguett (1970); en la línea de tres, Pepe Donoso (1990), la Brunet (1961) y Manolo Rojas (1957); como carrileros, Zurita (2000) y Allende (2010), rápidos y furiosos; por el centro, Neruda (1945) y Elvira Hernández (2024), y más arriba, libre entre líneas —la 10 del equipo—, la Mistral (1951). Adelante, Nica Parra (1969) y la más reciente contratación, Cynthia Rimsky (2026).

La visita, vestida de rojo y negro y con hambre de campeonato, forma un disciplinado 4-3-3: Huidobro al arco; Lemebel y Lafourcade como laterales —lejitos, porque no se soportan—; Bombal y Gonzalo Millán como centrales —“el dolor se talla y se detalla”, es el lema de la zaga—; en el medio, Germán Marín, Jorge Teillier y la Violeta, que juega de 10 retrasada, el alma del equipo (si a Dylan le dieron el Nobel, ¿por qué no a ella el Nacional?, nos preguntamos); arriba, como punteros, Stella Díaz Varín por derecha, Roberto Bolaño por izquierda y Enrique Lihn como nueve de área. Un equipo rápido, zurdo, malhumorado y con problemas históricos para definir en el último tercio, pero con mucho talento.

Silbatazo inicial. Premios Nacionales sale a tocar corto. Mistral recibe entre líneas, gira, abre para Allende. La carrilera desborda y tira el centro atrás. Parra llega antes que Bombal… ¡GOL! Cinco minutos: 1-0. El equipo de los laureados administra la ventaja con paciencia. Neruda y Elvira Hernández juntan pases en el medio, mientras Zurita cambia constantemente de banda. Pero Eternos Candidatos tiene algo que el rival no: resentimiento histórico. Minuto 27’. Teillier recupera en mitad de la cancha, toca para la Violeta, la Violeta levanta la cabeza y mete un pase profundo. Bolaño pica entre Brunet y Rojas. Queda solo frente a Droguett. Define con sutileza. 1-1.

El segundo tiempo empieza con Huidobro adelantando la última línea. Su equipo presiona arriba. Lemebel roba, combina con Lafourcade y centra. Bombal cabecea. Droguett vuela. Atajada mortal. Premios Nacionales responde. Minuto 61’: Mistral filtra una pelota imposible y Rimsky aparece entre los centrales. Controla, acomoda, remata. 2-1. Pero el partido se juega también contra el tiempo. Minuto 75’. Stella Díaz Varín recibe por izquierda, encara a Donoso, engancha hacia adentro y saca un derechazo que golpea el travesaño. El rebote cae a Lihn y no perdona. Empata. 2-2. Minuto 84’. Corner para Eternos Candidatos. Huidobro ha subido. Teillier cobra corto, la Violeta devuelve de taco y Huidobro aparece en el segundo palo. No cabecea: escribe el centro. Bombal gana arriba. 3-2. El estadio comienza a quedarse en silencio. Ellos están a centímetros de la gloria. Minuto 90+3. Última jugada. Mistral toma la pelota en el círculo central. Mira hacia adelante. A su izquierda aparece Neruda; a su derecha, Elvira; arriba, Parra y Rimsky. Podría intentar el empate. Pero la pierde. Teillier recupera. Pase vertical para Lihn. Lihn para Bolaño. Bolaño para Stella. Stella para Violeta. La Violeta devuelve de primera. Y Lihn define. 4-2. Pero mientras el equipo celebra, el árbitro desestima la jugada. Hubo offside en la definición de Lihn. Se anula el gol y, para más remate, se retrotrae la jugada al robo de Teillier. Hay tiro libre al último minuto para Premios Nacionales. Sube todo el equipo, incluido el arquero, y es justamente Droguett quien, tras centro de la Mistral, cabecea sin piedad a la portería. Logran empatar 3-3 y se termina el partido.

No hay penales. No podría haberlos. ¿Cómo se resuelve por sorteo la historia de la literatura chilena? Queda entonces el resultado oficial, quizás el único resultado razonable. Porque el Premio Nacional de Literatura no es el atlas de los mejores escritores chilenos. Es el mapa de aquellos escritores que, en determinados momentos históricos, lograron coincidir con la institución que debía reconocerlos. Algunos levantaron la copa. Otras hicieron goles. Y el resto, simplemente, se quedó esperando en la banca. La literatura, por fortuna, no termina con el pitazo final. Solo queda leerlos a todos.

Tomás T. Hood