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BTS, tteokbokki y libros. La literatura coreana en Chile.

En la década de 2010 la presencia de la cultura coreana en Chile comenzaba a tomar fuerza gracias a la industria del entretenimiento. Old Boy era una de las primeras películas en ser conocida, la televisión abierta transmitía icónicos doramas como Boys Over Flowers o Escalera al cielo, bandas como Super Junior, Shinee o unos nuevos BTS acercaban a los más jóvenes al kpop y nuestra pequeña Corea ubicada en Patronato crecía día a día, al igual que la curiosidad de decenas de chilenos por la gastronomía coreana. En aquellos tiempos resultaba impensable la posibilidad de leer autores coreanos en español, ya que en esa época incluso el acceso a libros de literatura japonesa fuera de los nombres de Haruki Murakami, Yasunari Kawabata o Yukio Mishima era limitada.

Hoy la situación es diferente, en parte gracias a la globalización. El cine coreano se volvió popular en todo el planeta gracias a Parasyte, BTS es la banda más popular de Corea a nivel internacional, encontramos restaurantes coreanos en muchas comunas de Santiago y la literatura coreana llamó la atención de varias editoriales que han comenzado con la traducción de distintos títulos, lo que hoy nos permite la lectura principalmente de autores contemporáneos.

Con la llegada de los libros coreanos a librerías, han comenzado las miradas curiosas y temerosas de los lectores, que a veces no saben qué esperar de ellos, mientras otros ansían algo similar a la literatura japonesa. La gran pregunta es ¿qué puedo esperar de la literatura coreana?

Para poder contestar esta interrogante es importante considerar que la producción artística de cada país está determinada por la historia de este, esto define los principales temas que aborda y la visión entorno a ellos. Es decir, los libros escritos por autores coreanos no son iguales a los japoneses o los de cualquier otro país, porque su contexto es distinto, esto cobra importante valor en la literatura coreana contemporánea que se caracteriza por ser un reflejo de sus vivencias. Al internalizar esto, uno como lector se desprende del prejuicio y puede explorar libremente un sinfín de posibilidades para todos los gustos: novelas históricas, novelas gráficas, poesía, novelas contemporáneas, novelas juveniles y novelas de las diásporas coreanas.

Sin importar el formato o estilo que prefieras para iniciar en los libros coreanos, habitualmente los personajes de las historias son muy introspectivos respecto a las cosas que resuenan en su mente, ya sea frente a problemas sociales o como se relacionan con otros, lo que se hace muy patente en la obra de autores como Han Kang, Lee Kiho y Cho Nam Joo.

Las novelas coreanas de estos autores y otros más nos crean la sensación de ser espectadores de una sociedad que avanza a un ritmo desmedido que no se condice con las posibilidades o vidas de los protagonistas, siendo esto el gatillante de las historias.

Otro tema recurrente en los libros coreanos con tintes más históricos es la ocupación japonesa en Corea y sus consecuencias, como también la separación de Corea. Algunos autores lo hacen como una forma reflejar lo que vivió su país, mientras otros, toman los dolores de surcorea como dolores universales, como lo hace la obra de la autora Keum Suk Gendry Kim en sus obras Hierba y La Espera.

Una visión menos conocida de la literatura coreana es la dada por su diáspora, quienes tienen otra visión de cómo se vive esta cultura, que la cuestionan, pero rescatan cosas de ella como lo hace Michelle Zauner en su libro Lágrimas en H Mart, que nos ofrece un acercamiento interesante a la gastronomía coreana a través de su historia personal.

En las estanterías de librerías no solo encontrarás los nombres que ya mencioné, sino también: Won Pyung Sohn autora de Almendra, Kim Hye Jin autora de Sobre mi Hija, Min Jin Lee autora de Pachinko y otros tantos menos conocidos.

Los libros coreanos llegaron para quedarse, ya que desde pequeñas editoriales como Hwarang trabajan arduamente por difundir estos libros hasta grandes editoriales como Penguin Random House han apostado por ellos. Hay que atreverse a experimentar con la lectura de estas voces asiáticas desconocidas hasta hoy en Chile y por eso el mejor consejo para mejorar tu experiencia es no limitarse solo al libro, empápate de su cultura: comida, música, películas, doramas y más.

Natalia Olmos Pizarro

Librera Librabooks

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